domingo, 13 de abril de 2014

3º Aniversario del blog Letras, Libros y Más, pasaros y participar en uno de sus concursos, el ganador se llevará varios ejemplares de libros muy buenos. ;)

viernes, 13 de diciembre de 2013

Fin del blog: ADIOS

Hace muuuuuuucho que no publico nada, no creo que mis queridos lectores sigan a la espera por leer el final de esta historia, de conocer el desenlace entre Tasia y David, de saber si Lydia encuentra a su hermana, de descubrir si consiguieron derrotar a la malvada hechicera....
No creo que nadie siga pasándose por este blog pero me sabía mal irme definitivamente sin despedirme, sin agradecer a los que me han seguido en mis primeros pasos y los que han seguido conmigo dándome consejos y animándome.
 Me molesta en demasía tener que poner punto y final a este blog y con ello a las aventuras de los Guardianes pero no me queda más remedio. Tengo la esperanza de que algún día consiga pulir bien esta historia, porque como sabréis los que me leéis desde el principio, tengo tantos fallos que ni puedo nombrarlos, faltas de ortografía, dificultades en la expresión, etc etc... pero quien sabe, a lo mejor os encontráis un día con un libro en las manos cuyos protagonistas se llaman Tasia y David, donde una bruja de mal carácter lucha con las adversidades como nuestra querida Lidia, con las aventuras de otro mundo, pero si eso sucede, también descubriréis cosas totalmente nuevas.

Como os quería decir al principio me veo obligada a terminar con Fuego, y es que perdí todo lo que tenía
escrito. Mi portátil se estropeó y 200 páginas de historia se fueron para no volver. Podría recuperar gran parte de aquí, pero fui modificando cosas, añadiendo y quitando en diferentes partes, dándole color a la historia aunque manteniendo la trama principal y los personajes, y ahora me veo incapaz de reescribir todo de nuevo.
Tengo multitud de ideas en mi cabeza, ideas que adquieren forma hasta crear nuevas historias, las que escribo en mi tiempo libre..aunque no las publique en ninguna red.
Así que para aquellos que les interese les digo que NO dejare de escribir, ni  de intentar mejorar cada día.
Gracias a todos por compartir y enseñarme este mundo de la literatura.


Un beso y os deseo la mejor de las suertes ;) Seguir vuestros sueños. 





miércoles, 16 de enero de 2013

Fuego, Capítulo 46 (Tiffany y David)


Gritos. Todo eran gritos y gente corriendo. Tasia, junto con David ,Lidia, y sus compañeras de habitación, estaban en el comedor cuando entraron Nathaniel y Carlos para unirse a ellos y sentarse en la misma mesa ,como ya era costumbre. La expectación por las pruebas que comenzaban hoy se notaba en el ambiente, y los nervios que sentía Tasia no eran tan extraños como ella se creía, pues la mitad de los participantes estaban igual.

-come algo, necesitarás las fuerzas- le dijo David antes de terminarse su tercera tostada.
-no me entra nada, los nervios me están volviendo loca
-es lo normal-comentó Carlos desde el otro lado de la mesa-el primer año que yo participé me temblaban las piernas incluso tuve que tomarme una tila
-¿te tomaste un tila?-inquirió Ade con lo ojos brillantes
-sí, y no me duele admitirlo
Todos rieron y Tasia pudo relajarse un poco.
-¿cómo son las pruebas?-preguntó Lidia-no lo han explicado
-es que vosotros sois los únicos nuevos, el resto de los alumnos ya lo saben de años anteriores-intervino Nathaniel, luego empezó a explicar la dinámica de la prueba de velocidad-creo que los participantes de este año son unos sesenta, harán diez carreras de seis  participantes, de esos solo cogerán a uno para la final, el ganador. La última carrera son de  diez participantes y según su resultado así se puntúan.
-¿y el resto?-preguntó esta vez Tasia
-la de agilidad es sencilla, los profesores hacen un circuito y aquellos que consigan superarlo en menor tiempo puntúan más alto
-no tan sencilla-le interrumpió Carlos-algunos no son capaces de terminar el circuito
-cierto-convino Nathaniel con su compañero-la prueba de magia siempre cambia. Entras en una sala con el consejo, según tu poder ellos te pedirán que hagas ciertas cosas para ver como lo controlas y hasta donde puedes llegar, es el consejo quien decide a quien dar los puntos, evalúan tanto tu capacidad para dominarlo como la extrañeza de tu poder. No es lo mismo una Lemental que una bruja-dijo mirando a Tasia y luego a Lidia. Paró para beberse su tazón de leche antes de seguir- la de combate,  es la más difícil a mi parecer. No tienes a un oponente en concreto, eso lo reservan para la Arena, simplemente se hacen parejas, que van rotando  cada cierto tiempo, y peleas para demostrar tus habilidades. Aquí los puntos también los conceden el consejo y lo profesores según sus propios criterios. Por último está la de orientación, aquí llevan ventaja los que más años llevan en el internado ya que saben como moverse por el bosque, la prueba consistes en hallar diez objetos que los profesores han ocultado anteriormente en el bosque, quien encuentre uno y logre llegar a la salida sin que nadie se lo arrebate puntúa, de los diez que encuentren los objetos el orden de puntuación será según el orden de llegada.
-serán unos días ajetreados-comentó medio en broma David

Miguel Alcalá se irguió en su silla en el centro de la mesa principal mostrando su autoridad como jefe del consejo. Dio varias palmadas que sonaron a través del enorme salón para conseguir la atención de todos.
-hoy, queridos alumnos, comienzan las pruebas para poder participar en la Arena, prueba que os convertirá en el mejor Guardián. Como ya sabéis esta es la única manera que tenemos para evaluar a un alumno-se calló y miró hacia sus costados donde se sentaban el resto del consejo-cosa que va a cambiar. Mis jóvenes Guardianes, este será el último año que competiréis en la Arena, los criterios de evaluación cambiarán y seréis informados a su debido tiempo, ahora es el momento de desearos suerte en vuestra lucha y deciros que el vencedor de este año no solo recibirá su premio habitual, sino que será el elegido para una misión de alto riesgo, donde demostraréis que todo lo aprendido

Y así comenzaron los tres días con más tensión, cansancio y nervios que Tasia y sus compañeros jamás habían pasado. Antes de una prueba pasaban horas entrenando y después tan solo tenían tiempo de dormir. Siempre preocupados por hacerlo lo mejor posible, por las riñas entre otros Guardianes que intentaban sabotearse entre si y a ellos también.
En la primera prueba, la de velocidad, David consiguió quedar tercero y Tasia quinta, Lidia en cambio pasó por los pelos en la novena posición.

 La prueba de combate , como dijo Nathaniel, fue la más difícil y sobre todo la más agotadora. Hicieron dos grupos de treinta participantes, de cada uno de esos, quince permanecían siempre en una colchoneta y otros quince iban rotando. David y Tasia les tocó rotar, pero Lidia permaneció en una colchoneta y tuvo que combatir contra sus dos compañeros. Al cuarto o quinto combate los ánimos aflojaron junto con las fuerzas. Al décimo todos los Guardines luchaban con movimientos lentos intentando no agotarse y al terminar el último combate todos quedaron totalmente exhaustos. El único que consiguió resistir mejor todo el esfuerzo fue David ,que gracias a su poder de sanación sus energías no decaían con tanta facilidad. De esa ventaja se percataron  los profesores y se notó a la hora de poner las puntuaciones. Él quedó primero y Jeray ,el antiguo ganador, en segundo lugar.

-es increíble ¿cómo puedes seguir en pie como si nada?-preguntó Lidia cuando David se reunió con ellas. El estaba sonriendo y todos los demás medio muriéndose por el cansancio, los golpes y las magulladuras de los combates.
-déjame ayudarte-dijo David sin contestar a su pregunta. Como siempre hacía, le colocó las manos sobre los hombros y la pasó parte de su energía para curarle cualquier malestar. Luego se volvió hacia Tasia e hizo los mismo.
-gracias-murmuró esta última-me hacía falta
-¿cómo habéis quedado?-preguntó David
-quinta-dijo Lidia- y Tasia octava
-no está mal-comentó David-hemos puntuado dos de dos, estaremos entre los quince seguro
-estoy segura de eso-añadió Lidia-aunque nuestras puntuaciones aún sean bajas
-no os preocupéis, ahora vamos al comedor necesito comer-dijo David al escuchar un gruñido de su estómago.
-pero no es la hora, no nos darán nada para comer-se quejó Tasia. Ella también tenía hambre.
David le guiñó un ojo al escucharla y Lidia rió. En esos últimos días Lidia reía más habitualmente y no estaba tan a la defensiva con ellos. Eso sí, su carácter fuerte no se lo quitaba nadie.
-no te dan de comer a ti-comentó David mientras echaba a andar cogiéndola de la mano.
-ni a mi ni a nadie, espera, no habrás usado esa sonrisa tuya para conseguir todo lo que quieras ¿verdad?
-tus palabras no las mías-argumentó él
-creído y arrogante, ¿cómo es posible que siempre consigas todo lo que quieres?-dijo Tasia medio irritada y medio en broma. David era imposible y un sinvergüenza. Pero era su sinvergüenza.
-no te pongas celosa-le susurró al oído-para ti son todas mis sonrisas
Tasia se puso roja como solía pasarla cada vez que David le hablaba en ese tono. Pero era bastante peor sentir como se derretía por dentro  y las rodillas parecían flanes. David era demasiado encantador para su sentido común, y sobre todo para su cordura.
-no es eso, el otro día fui y una chica casi echo a correr cuando le pedí que me diera algo para comer
-una cosa es que no den comida, otra muy distinta que echen a correr-comentó Lidia-¿cuándo fue eso?
-pues...mmm... ah ya, a la mañana siguiente de que me atacara esa sombra
Notó como David le apretaba la mano al recordarle ese momento, ella lo había pasado mal pero también todos aquellos que la querían. Tasia le devolvió el apretón, pero se sintió peor al pensar en Sergio y en Aria, estaban haciendo esto por todos esos niños desaparecidos por la hechicera, sin embargo se sentía inútil con esta espera.
-creo que si la chica salió huyendo fue porque te tenía miedo-alegó David
-¿miedo de mí?
-después del espectáculo que se lió en la habitación con esa sombras, somos como bichos raros que podrían matarlos con solo una mirada-dijo Lidia con desdén

Entraron en la sala del comedor y pasaron por las mesas vacías hasta llegar a la puerta que daba a las cocinas. Allí tres mujeres, algo pasadas de años, cocinaban en unas ollas.
-María-dijo David poniendo cara de no haber roto un plato en su vida
-pero si está aquí mi mozuelo-la cocinera más bajita dejó lo que estaba haciendo y fue hacía él cogiéndolo por las mejillas-niño deberías comer más te estás quedando en los huesos, desde que te fuiste a esa casa particular tienes menos color en las mejillas
-debes de tener razón, no he vuelto a probar un plato tan delicioso como tu tarta de queso
-pues tienes suerte porque tengo varios pasteles guardados que hice ayer ¿y ellas quiénes son?-preguntó mirando por primera vez a Lidia y Tasia-chicas sentaros, sentaros ¿os gusta la tarta de queso?
Tasia asintió abrumada por la mujer y se sentó en una silla. Lidia hizo lo mismo.
-son Tasia y Lidia
-mmmm ya sé, tus compañeras ¿verdad? Estáis dando mucho de que hablar este año, pero claro, David siempre estaba metido en todos los líos, y siempre por mujeres
Tasia le lanzó una mirada con una ceja levantada. Una mirada que decía: eso no me lo has contado. Él se pasó la mano por su rubia cabellera intentando evitar su mirada.- y bueno ¿cuál de las dos es tu novia?-inquirió la mujer mientras miraba en el frigorífico y sacaba una tarta de queso con una capa de fresas por encima y una gran bandeja de macarrones gratinados. Lidia no apartó la mirada de los platos, la boca se le hacía agua. Los depositó sobre la mesa bajo la enorme sonrisa de David.
-es Tasia-contestó como si tal cosa mientras cogía un trozo de pastel, estaba igual de bueno que como lo recordaba.

La Lemental casi se atragantó al escucharlo pero intentó disimular su vergüenza comiendo también del pastel.
-así que eres tú-dijo la mujer eufórica mientras se acercaba a ella- eres muy linda, y espero que tengas suficiente carácter para desprenderte de todas las admiradoras de este rompe corazones, si se hubiera mantenido con una sola no habría problemas, pero él era un pica flor
-¡María! -gritó David intentando callarla, pero ya era demasiado tarde. Cuando le daban cuerda a esa cocinera ya no paraba.
-pero no es nada nuevo ¿verdad pequeña? Este niño ha tenido todo lo que ha querido con una sonrisa y un batir de pestañas, tú mantelo a raya y no dejes que te convenza de hacer  lo que no quieres, el muy pillo, recuerdo una vez hace un par de años cuando esa rubia Tiff...
-María nos tenemos que ir, me ha encantado tu comida-la interrumpió David levantándose de un salto
-pero si no has comido nada-replicó la cocinera-quedaros y comer algo más
-no, tenemos planes
-yo no-lo contradijo Lidia-eres tú el que tienes que sacar de aquí a tu novia antes de que se entere de tu pasado como mujeriego, yo quiero comer más
-y da la casualidad de que yo también quiero seguir comiendo-añadió Tasia dedicándole una sonrisa tan dulce y empalagosa como falsa, y él lo sabía-además me encantaría seguir escuchando las historias que tiene que contarnos María
-que bien-exclamó María dando una palmada en el aire-necesito algo de compañía
-Tasia por favor-le pidió David
Ella lo ignoró y se giró hacia la cocinera.
-bien-dijo él frustrado-si no es por las buenas ,será por la malas- se acercó a Tasia y la agarró colocándosela en el hombro con la cabeza en su espalda-María creo que te hará compañía Lidia, mi novia y yo tenemos cosas que tratar
-David maldito seas, bájame de aquí, ¿qué no quieres que escuche? , venga admítelo y por Dios suéltame
Escucharon la risa estridente de la cocinera mientras salían. Tasia seguía insultándolo con todo lo que sabía y David no abría la boca.
-enamorados-comentó María negando lentamente con la cabeza-que buenos tiempos
Pasaron el comedor y David anduvo con grandes zancadas a través de los pasillos, que en ese momento estaban desiertos, llegó a su habitación y la soltó en la cama. No había nadie más que ellos dos.
-¿estás loco?¿por qué me has sacado así?
-no quería que escucharas
-vaya noticia, dime algo que no sepa ,quizás el por qué no querías que yo supiera lo que hacías antes
-es complicado
-pues empieza, si no volveré a la cocina cuando te des la vuelta
-sé que te vas a enfadar
-no, David, ya estoy enfadada
Él daba vueltas por la habitación sin cesar de removerse el pelo. Cada ciertos pasos se paraba y la miraba, solo para volver a caminar mascullando en voz baja. Tasia en cambio esperaba sentada en a cama tamborileando los dedos sobre las colcha y con un tic nervioso en uno de los pies.
-haber-empezó él-mi vida antes de conocerte, antes de mudarme a la finca era diferente, no pensaba en las consecuencias
-tu reputación aquí es intachable-argumentó ella-fue una de las razones por las que te fuiste con Lidia
-en el ámbito de Guardián sí, notas perfectas, entrenamientos perfectos, pero no fuera de clase, hice muchas locuras
-con niñas ¿verdad?
David asintió con la cabeza. Tenía una mirada extraña, como si quisiera decir algo pero no pudiera explicarlo. Algo que ocultaba. Tasia suspiró ya sin rastro del enfado anterior.
-esa vida que dices que llevabas ¿ha terminado?-preguntó cautelosa. Él no le mentiría, no como hacía Sergio. Por que si resultaba ser otra farsa, sabía que esta vez le dolería mucho más.
-sí-se apresuró a confirmar él-por supuesto que sí, solo que no quiero que oigas esas cosas sobre mí, no quiero que te alejes o que creas que podría volver a ese tiempo
-lo entiendo-al menos eso intentaba-, pero eso no quita que quiera saber
David suspiró.
-de acuerdo, pregúntame lo que quieras saber
Tasia se mordió el labio pensativa.
-la rubia de la que hablaba María ¿era Tiffany?
-sí
-¿qué pasó?
-nos pillaron en el baño
-¿pillaron en el sentido de.. de..?
-sí, salí por la ventana en ropa interior y andando por la tapia acabe en la habitación de una maestra nueva ,muy joven, yo...yo...-David tuvo que parase y respirar varias veces-yo acabe en la cama con esa profesora
Tasia no dijo nada. Los celos mezclados con algo más profundo se arremolinaban en ese momento en su interior.
-vale, no quiero saber más
El sonrió más relajado ,aunque tenía una mirada casi implorante, rogándole que no le preguntara nada más.
-ya no importa, pero esos son los comentarios que vas a escuchar sobre mi,- la agarró de las manos mirándola a los ojos. El verde intenso de David frente al turbulento marrón de Tasia.-tú eres importante para mí, eres lo único que a entrado en mi vida que vale la pena
Lo dijo tan serio, con tanta intensidad que el corazón de Tasia comenzó a latir más deprisa. Llevó su mano hasta la mejilla de él y lo besó. No podía cambiar su pasado pero eso no indicaba que siguiera siendo así ¿verdad?

domingo, 30 de diciembre de 2012

Capítulo 45 (pequeños accidentes)




-te echo de menos¿dónde estás?-preguntó Cintia a través del móvil
-si te lo contara no me creerías-se justificó Tasia- yo también te echo de menos, me gustaría que estuvieras aquí conmigo
-ayer hablé con Javi, antes de que marchara de viaje con toda la clase, ahora me arrepiento de haber repetido
-ya te avisé- la interrumpió Tasia
-el caso es que estaba echo una furia contigo, Nacho también
Tasia pensó en sus amigos de la infancia y tubo que tragar para no llorar. Todo estaba cambiando y tenía la sensación de que la situación se le escapaba de las manos sin poder remediarlo. No podía contarles nada, todo ese mundo era secreto. Pero los echaba de menos, siempre habían estado con ella.
-me llamó la otra noche para quedar, no pude ,estaba...-haciendo un ritual con hadas mágicas, pero eso no podía decirlo
-estabas haciendo algo raro con esa magia tuya, entiendo que no puedas contármelo todo, aunque no me haga ninguna gracia
Tasia se mordió el labio. Por muy loca que pareciera Cintia en el fondo era la mejor amiga que podía pedir.
-Nacho dice que te has aburrido de nosotros y que ahora te vas con gente nueva, y Javi no sé lo que piensa, pero los dos están heridos de que no les digas que pasa y que los rehúyas, aunque en verdad no sea así. Leila está más enfadada por no saber que pasa que por otra cosa.
-me siento como si me hubieran aplastado con una apisonadora-confesó Tasia, cada vez le costaba más no llorar.-no sé que les voy a decir ni que hacer cuando los vea ¿y tú?¿qué haces ahora sin mi?-intentó bromear, pero no lo consiguió
-pues yo estoy intentando sacarme el maldito graduado de una vez, salgo con ellos como siempre y no me pierdo ni una fiesta
-Cintia, gracias, por estar siempre ahí
-no hace falta darlas, no creas que te vas a deshacer de mi con tanta facilidad
Las dos rieron como antes. Se habían visto hacía unos días, sin embargo a Tasia le parecía una eternidad.
-Tasia...-empezó de nuevo seria-mañana han planeado una red de búsqueda para Sergio, no se sabe nada de él, sus padres han empapelado toda la ciudad con su foto pero nadie llama,
Las lágrimas ya no aguantaron más. Se deslizaron por su cara como un torrente. Pero eran silenciosas, intentando ocultárselas a su amiga ¿Cómo seguía teniendo lágrimas después de todas las que había derramado la noche anterior?
-¿crees que estará bien?¿que lo encontraremos?-preguntó Cintia-tu hermana también se ha unido ¿tú podrás venir?
“no, no lo encontraréis” pensó desolada.
-yo no puedo, ahora estoy bastante lejos de Granada, ni siquiera se donde me encuentro con exactitud, ruego que lo encontréis, ojala, -respiró profundamente para calmarse-perdóname pero tengo que irme, te quiero no lo olvides-y colgó antes de escuchar la respuesta.
¿Qué haría para mantener la farsa cuando volviera? Todos con esperanzas, creando grupos de búsqueda, y ella sabiendo que no encontrarían nada.
Se metió en la ducha deseando que todos esos pesares se esfumaran por el desagüe.


David estaba sentado en el tejado del piso más alto del internado, estaba viendo el anochecer con los pies colgados hacía el vacío. Quiso que Tasia estuviera ahí con él, pero cuando la buscó, no la encontró. Ahora sus pensamientos estaban fijos en las pruebas de mañana, o más bien ,en lo que pasaría cuando ganaran la Arena, porque estaba seguro de que lo conseguirían. Él era un luchador experimentado, con años de experiencia, y los Guardianes de este internado aún eran principiantes que no habían probado sus habilidades en un campo de batalla. No en uno de verdad. Ganarían, y luego lucharían contra la hechicera. La expectación por saldar esa antigua deuda con la hechicera hacía que su sangre corriera con más velocidad. Repasaba una y otra vez como poder vencerla, pero nadie lo sabía. Aunque claro, podía perder mucho más de lo que ganaba. Sus secretos no podrían estar siempre ocultos, bien lo sabía. Más ese era un riesgo que estaba dispuesto a correr, la hechicera tenía algo que le pertenecía y lo necesitaba de vuelta, era necesario para poder seguir rodeado de la gente que quería, como Tasia, como Elisa, como Lidia, ahora eran una familia. Se le hacía extraño pensar en tener una nueva familia, hacía tantos años que había olvidado lo que se siente al estar rodeado por gente que te quiere ,que a veces ,le costaba abrirse a ellos. No obstante, sí había algo que no se quitaba de su mente, que permanecía ahí, como una nube que tapaba el sol en un día de playa; la predicción de las hadas. Alguien tenía que morir. Alguien iba a morir. Y el destino ya estaba escrito.

-¡David!¡has visto esto!
Lidia estaba echa un basilisco, andaba a grandes zancadas y sus ojos brillaban aterradoramente. El aura de magia negra casi la envolvía y estaba seguro de que si alguien la había visto en ese estado se habría escondido debajo de la cama. En cambió él a miró con una ceja alzada acostumbrado a su mal temperamento.
-¿qué tengo que ver?
-¡esto!-y puso delante de sus narices un papel amarillo con la letras impresas en negro.
-ya lo había visto- remarcó la última palabra- son las reglas de la Arena, ¿qué hay de malo?
-pero tú es que eres...- y ahí siguió una retahíla de insultos hacía David que no cesaron hasta que él se levantó del bordillo y la obligó a callar
-ahora, te vas a comportar como una señorita y me vas a explicar que es lo que sucede-le ordenó con voz suave
Lidia respiró y su aura descendió hasta desaparecer. Al parecer llevaba demasiado tiempo intentando comportarse y su mal genio había salido sin esperarlo. No había remedio, era imposible cambiar a Lidia.
- aquí dice que si entramos los tres en la Arena  o cualquier otro grupo, podemos unirnos contra los demás y el resto estarían en desventaja
David la miró sorprendido. Había leído las normas por encima sin prestar atención.
-eso es una tontería, nosotros decidimos si participar en grupo o no -se quejó él
-bueno, parece que el consejo siempre consigue salirse con la suya, al menos Miguel, quiere que nos enfrentemos unos contra otros y lo va a conseguir. Nadie se va será capaz de intentar participar en grupo.
-no, no lo van hacer, no quiero ni pensar que clase de examen serán capaces de hacer
-viejo bastardo,esto ha sido idea de Miguel, ¿qué vamos hacer?¿quiénes vamos a entrar?- preguntó ella alterada de nuevo
-espera-el cerebro de David comenzó a funcionar con rapidez. Uno no podía entrar, Tasia, Lidia o él mismo ¡Tasia!- Lidia ¿crees que Tasia sabe esto?
-supongo, todos ya están al tanto
David esbozó una media sonrisa.
-¿y no te resulta sospechoso que justo el día que anuncien las normas Tasia haga el peor entrenamiento hasta ahora?
Lidia no había pensado en eso. En realidad no había pensado en nada después de haber leído el cartel.
-ella ha decidido por nosotros, no va a entrar- concluyó al fin la bruja-muy típico de ella comportarse como la heroína-no fue un elogio precisamente
-lo que ella no sabe es que si no participa tampoco podrá ir a la misión
-¿estás seguro de que no lo sabe o que no quiere ir ?
-piensalo, - le pidió David a Lidia-Tasia no es una cobarde
La bruja suspiró dando vueltas por la azotea. El sol ya se había ocultado y había nacido una sueva brisa fresca.
-no, no lo es- admitió ella- es tonta, eso es lo que es-David sonrió. Sabía que Lidia no lo decía con malas intenciones.-¿entonces qué es lo que vamos hacer?
-podríamos participar solo dos- propuso David como primera opción
-ni hablar, no solo quiero ganar la Arena sino que me encantaría darle en todas las narices a los del consejo, si hace falta haré yo ese examen
-no lo aprobarías, y estás contando con que los tres pasemos todas las pruebas, todas, y te recuerdo que la orientación de Tasia es nula, y tú no tienes velocidad ninguna
-contando que las pasemos todas-rectificó ella de mal humor
-en ese caso, yo haré el examen
Lidia lo miró como si estuviera loco. Él era el mejor en combate, el perfecto para entrar en la Arena.
-no, contigo tenemos más posibilidades de ganar, me quedaré yo o Tasia-sentenció
-yo aprobaré el examen sea cual sea, sé todo sobre magia, mucho más de lo que vosotras podáis aprender en un par de días,-se alborotó el pelo sin darse cuenta y volvió a leer el papel amarillo-además, vosotras sois un buen equipo, cuando participáis juntas-aclaró esto último riendo, se picaban mutuamente en los entrenamientos pero las había observado bien , eran buenas luchadoras.
-no estoy segura-repuso Lidia dubitativa- pero en fin, si es lo que quieres...ahora el problema es Tasia, ella había decidido por nosotros, tendremos que convencerla.
-cierto, vamos ahora

Cuando llegaron a la habitación de Tasia esta ya se había puesto el pijama y se peinaba el pelo sentada en la cama. Carmen con su melena morena leía en la cama de arriba y las dos gemelas cuchicheaban entre ellas en otra cama. Solo faltaban las dos brujas de la oscuridad, Zule y Ade. Tasia alzó la miraba y les sonrió.

-hola chicos ¿qué hacéis aquí?
-tenemos que hablar-dijo Lidia directa al meollo del asunto
-claro, ¿qué sucede?-preguntó ella más cautelosa, los dos la miraban expectantes.
-no me voy andar con rodeos-aseguró Lidia andando hacia ella-tú vas a participar en la Arena, lo vas a dar todo en las pruebas y luego iremos a la misión contra la hechicera
-ese era el plan
-sí, hasta que tú decidiste quedarte fuera para que nosotros dos entremos en la Arena-intervino David sentándose a su lado. Él no la miraba amenazadoramente como Lidia
-no sé de que habláis
-sí que lo sabes-gritó Lidia.
- ¡bueno y qué!, sí quería hacer eso, sí-admitió Tasia también gritando y levantándose de la cama- yo no soy tan buena como vosotros, todo lo sabéis hacer, todo os sale bien, pero a mi ¡no!. Solo quiero ayudar, hacer lo mejor.
Nadie contestó tras su arrebato. Se hizo un terrible silencio mientras todos los presentes la miraban.
-no sabía que pensases eso- intervino David
-intentó mejorar, aprender pero no os alcanzo, a veces simplemente me cuesta-se sinceró-no es contra vosotros , es que todo esto- y movió la mano abarcando toda la habitación- es nuevo para mi
-oh  por favor ,cállate-se quejó Lidia-no puedo creerme que pienses eso, eres una Lemental, claro que es difícil al principio nadie nace sabiendo ,así que deja de quejarte y esfuérzate más
-Lidia déjalo ya-le advirtió David, estaba siendo demasiado dura.
-es la verdad-se defendió
A Tasia le dolió escucharla ¿por qué no hacia un intento por entenderla? Sabía que Lidia tenía razón, pero eso no lo hacía más fácil. Y entonces se enfadó. Se enfadó porque ahí estaba ella, intentando expresar lo que sentía y esa bruja malhumorada no se molestaba lo más mínimo en ayudarla.
La miró echando chispas por los ojos y esta le devolvió la mirada.
-¿qué vas a hacer?-se burló Lidia
Y en un arrebato, Tasia lanzó una poderosa llama de fuego contra ella. Lidia que estaba atenta a todo le dio tiempo a crear un escudo negro, uno muy resistente para poder soportar su ataque. Y aunque el fuego no llegó a tocarla, la fuerza del impactó hizo que volara hacia atrás chocando contra la pared. Fue un duro golpe porque traspasó la pared rompiendo el tabique y cayendo desparramada en el baño. Había trozos de ladrillo y yeso a su alrededor, y a pesar de haberse protegido le dolía la espalda una barbaridad. Todos corrieron hacia ella preocupados. La que más Tasia que no paraba de disculparse.

-lo siento, lo siento tanto, yo no quería hacerte daño, lo hice sin pensar
Lidia se levantó sacudiéndose el polvo y tosiendo con fuerza. David le puso las manos sobre los hombros y notó como le curaba cualquiera malestar. No protestó. Tener un compañero que te curaba las heridas incluso antes de que te saliera era muy, muy útil. Cuando David se separó Lidia vio a Tasia que seguía disculpándose.
-bueno, creo que has dejado de compadecerte-comentó como si nada-¿aún subestimas tus poderes?
Tasia la miró perpleja y David comenzó a reír sin parar. Las compañeras de habitación de Tasia se relajaron al ver que no iba a pasar nada grave.
-lo has echo aposta-dijo Tasia ofendida , aunque no pudo ocultar la sonrisa- ¿así es cómo ayudas? ¿No podías haberme dicho que podríamos ganar en la Arena o que había mejorado mucho, o simplemente que mi poder es genial?
-estabas buscando halagos-bromeó Lidia- no te los iba a dar, mis métodos son más efectivos
Todos rieron viendo el enorme agujero en la pared. Nadie negaba que eran efectivos. Lidia no iba a permitir que uno de sus compañeros se compadeciera de si mismo y que por eso no diera el máximo en las pruebas, no ahora que estaba tan cerca de recuperar a su hermana.

-viene alguien-dijo Alicia, la gemela más traviesa- Agnus me ha dicho que han oído el ruido y vienen hacia acá
-¿quién es Agnus?-preguntó Tasia
-el fantasma amigo de mi hermana-contestó la otra gemela
-¿qué vamos hacer? Se nos va a caer el pelo cuando vean la que he liado-dijo Tasia algo asustada
-yo creo que Miguel aprovechará para sacarte de la competición- comentó David tocándose la barbilla
-¿qué?-exclamó Tasia-no, explícamelo luego, ahora pensar como arreglamos esto
-están ya aquí-volvieron advertir las gemelas
Todos se miraron sin saber que hacer.
-salir de aquí- les dijo Tasia a David y Lidia-no deberías estar en nuestras habitaciones
-bueno, tampoco debería estar esa agujero ahí-añadió Lidia
Mientras Lidia y Tasia debatían si debían irse o no David cruzó una mirada con Carmen. Esta miraba muy interesada la pared.
-creo, creo que tengo una idea- dijo Carmen captando de nuevo la atención
Concentrada en cada elemento comenzó a elevarlos y colocarlos sobre la pared, ladrillo a ladrillo, trozo a trozo. Cada mota de polvo debía estar en su sitio. Probó de varias maneras diferentes intentando que no se viera ninguna imperfección, y lo consiguió.

-perfecto-dijo David
-sí, pero tengo que estar concentrada en que no se mueva nada. Con cualquier sobresalto se caerá todo
-túmbate y haz que duermes así no te molestaran- aseguró Lidia intentando ayudar
Carmen hizo lo que le dijeron y se tumbó bajo las sabanas cerrando los ojos, aunque no perdía ni un segundo la concentración en la pared.
Acababan de sentarse en la cama para aparentar normalidad cuando entraron en la habitación dos profesores, Alaya y Miguel.

-¿qué está ocurriendo?-exclamó este último
Los que estaban en la habitación a  excepción de Carmen levantaron la cabeza con aire inocente.
-no se de que habla-dijo Lidia
-aquí no ha pasado nada fuera de lo habitual, solo hablábamos sobre las pruebas de mañana-añadió David sonriendo angelicalmente
-¿y qué ha sido ese ruido?-preguntó uno de los profesores
-yo no he oído nada-declaró Tasia
-ni yo-comentaron las gemelas, como siempre, a la vez.
-procedía de aquí-siguió insistiendo el mismo profesor-echaremos un vistazo por si acaso
Revisaron la habitación y más tarde el baño, pero no encontraran nada. El único momento tenso fue cuando Alaya miró la pared donde había estado el agujero con demasiado interés.

-debe haber sido un error-dijo ella sonriendo
-sí, marchémonos-ordenó Miguel con disgusto- espero que no sigan sucediendo más “incidentes” si no, tendré que ponerles fin yo mismo
-pero que se crepdfhgdiusdbfvij-Tasia tapó la boca de Lidia antes de que soltara alguna barbaridad.
-buenas noches y gracias por preocuparos, por supuesto nos comportaremos como se debe-dijo Tasia-¡¡¡aahh !!!-Lidia le había mordido la mano para que la soltara. Tasia se miró el mordisco con cara de pena y luego fulminó a Lidia.
Alaya la miró sonriendo y cuando todos se fueron ella se quedó allí parada.
-¿quiere decirnos algo?-le preguntó David al ver que no se iba
- a vosotros no, al menos todavía- y sonriendo como una niña traviesa se acercó a la cama de Carmen. Se agachó hasta arrodillarse a los pies de su cama y con los labios justo en su oreja gritó- ¡buuu!
Carmen abrió los ojos totalmente asustada y la pared se deshizo volviendo a caer en el suelo. Tanto las gemelas como el resto de los presentes en el cuarto estaban anonadados con lo que Alaya acababa de hacer, pero más aún con las carcajadas que no dejaba de emitir. Incluso se sentó en el suelo echándose la melena de pelo gris hacia atrás mientras miraba a cada uno de los niños y luego a la pared sin dejar de reír.

-debo admitir que casi me engañáis, pero llevo dando clase a Carmen desde que era una cría; me conozco sus trucos y ahora ¿cómo pensáis arreglarlo?
-aún no lo habíamos decidido-admitió Carmen roja como un tomate porque los habían descubierto
-me lo esperaba-dijo la profesora levantándose del suelo. Ya no reía pero seguía sonriendo ampliamente.
-¿nos va a delatar?-preguntó Tasia
-no veo que ganaría yo con eso-le respondió Alaya encogiéndose de hombros. Desde luego no se parecía a su abuela Elisa, pensó Tasia-veamos, vosotras dos-dijo señalando a las gemelas-ir a mi aula y coger un frasco con polvo dorado, no lo abráis y tener mucho cuidado que no os vean
Las hermanas asintieron y salieron corriendo para cumplir su misión.
-mientras esperamos, decirme como ha ocurrido
Los tres compañeros cruzaron una mirada. Fue David quien se decidió hablar, porque tanto Lidia como Tasia parecían muy interesadas en el techo de la habitación.
-Tasia ha optado por no participar en la Arena y Lidia intentaba convencerla
-¿a porrazos contra la pared?-preguntó Alaya divertida. Los pupilos de Elisa, aunque algo perdidos y traviesos, le gustaban. Esperaba que no se apagaran si seguían ahí dentro, como el resto de sus alumnos.
-emmm no-siguió contándole David-Lidia dijo algo que no gustó a Tasia y esta perdió el control
-y la estrelló contra la pared-terminó por él, Alaya-me alegra saber que no quedan rencores entre vosotras
-con las veces que Lidia me ha echo comerme el suelo, por una vez que cambien las tornas no pasará nada-bromeó Tasia
-ten cuidado- le advirtió la bruja de la oscuridad- haber si vuelven a cambiar las tornas de repente y acabas en el suelo
-ya, ya chicas-intervino Alaya. Sabía que estaban bromeando pero aún no las conocía lo suficiente para saber sus reacciones. -¿por qué cambiaste de opinión Tasia?¿te da miedo luchar en la Arena?
-sí
-mentira-contradijo Lidia a su compañera
-en realidad lo que le pasa es que cree que es más débil que nosotros-le explicó David- y con la nueva norma uno tiene que quedar fuera, ella decidió por nosotros sin consultárnoslo
-pero niña, si eres una Lemental, eres poderosa como nadie
Tasia sonrió tímidamente.
-Lidia me ha convencido de eso, y aunque sigo pensando que no estoy lo suficientemente preparada lo voy a intentar con todo lo que tengo
-así me gusta-la felicitó Alaya.-En ese momento vio como Tasia sonreía a sus compañeros y notó el cariño entre ellos. Cada uno, a su manera, compensaba las faltas del otro y se ayudaban mutuamente. Así es como Alaya recordaba sus jóvenes años en el internado.-de todas maneras ya no podías echarte atrás, Elisa os inscribió ayer entre los participantes- Antes de que pudieran añadir algo más las dos compañeras que faltaban en la habitación, Zule y Ade, entraron discutiendo sobre que chico era más guapo, Nathaniel o Jeray.

-Nathaniel es mucho más guapo y muy divertido-decía Ade
-pero Jeray tiene mejor cuerpo, y es más alto, mil veces mejor que Nathaniel-la contradijo
-Jeray es un creído con cara de sapo, da igual que tenga músculos, nadie lo soporta
-tú sí que tienes cara de sapo-afirmó Zule esquivando la mano de Ade antes de que le diera una colleja
La discusión paró cuando vieron el agujero en la pared. Se quedaron paralizados con la boca abierta de par en par y los ojos tan grandes como naranjas.
-¿qué...qué ha pasado?-tartamudeo Ade
La otra bruja en cambio no fue tan discreta.
-alaaaaaa cacho de agujero ¿qué habéis echo?
-Zuleica haz el favor de no gritarlo que intentamos que nadie se entere-la amonestó Carmen
La joven se calló aunque hizo una mueca al escuchar su nombre completo. No tardó en volver a abrir la boca, pero al menos lo hizo sin gritar.
-¿entonces que hace la maestra aquí?
-nos va ayudar a arreglarlo-intervino Tasia
Y por fin aparecieron las gemelas con el frasco de polvo dorado en las manos.
-vamos vamos chicas- las apremió Alaya cogiendo el recipiente-taparos la nariz-les pidió.
Y antes de que dijeran nada ya lo había abierto. La única que no se tapó la nariz a tiempo fue Lidia. 
-no ocurre nada-y siguió sin taparse la nariz
Alaya no contestó. Cogió una pizca de de polvo y lo esparció por los ladrillos a la vez que decía:
-que el objeto dañado vuelva a su antiguo estado, el engaño será ocultado y todo reparado
Quedaba algo raro decir las palabras tan solemnes mientras tenía que taparse la nariz y las pequeñas gemelas tuvieron que hacer un esfuerzo por no echarse a reír. Cinco segundo después de haber pronunciado las palabras todos los escombros que habían esparcidos fueron colocándose en su sitio como había ocurrido con Carmen, solo que esta vez nadie los controlaba. Alaya se destapó la nariz y el resto hicieron lo mismo.
-asombroso-murmuró Ade- ¿enseñarás a hacer eso en clase?
La profesora sonrió.
-cuando paséis de nivel, creo que el año que viene estaréis listas
-el año que viene, entonces Carmen ya sabe hacerlo-dijo Zuleica
-parece fácil, no lo es- añadió la aludida
Un estornudo que retumbó por toda la habitación llamó la atención de todos. Era Lidia. Luego otro, y otro, y otro.
-te dije que te taparas la nariz
-venga ya-se quejó Lidia-¿cuánto dura esto?
-no se sabe-informó Alaya sonriendo. Le hacía gracia ver como no paraba de estornudar, a ella y al resto ,porque todos reían divertidos-tendrás que esperar y ver, ahora a dormir.
Ella se fue y Lidia desapareció todavía estornudando. Mientras las más pequeñas se ponían los pijamas y se metían en sus camas David se despidió de Tasia.

-duerme bien ,mañana comienzan las pruebas-la abrazó y le dio un beso en la frente. Luego   en los párpados y en la mejilla hasta llegar a sus labios.
-no quiero que te vayas, me gusta estar así contigo
-y a mi, no sabes cuanto
-pues quédate-subió sus manos al cuello de David y lo atrajo para volver a besarlo. Era adictivo. Demasiado adictivo.
David gruñó por lo bajo incapaz de resistirse.
-no me tientes, no quiero ser el culpable de que mañana te quedes dormida en mitad de una prueba
-es difícil que me quede dormida mientras corro
-despediros ya tortolitos que quiero dormir-saltó Zule
-igualita a Lidia-comentó David
-fuera David-volvió a insistir Zule
Aunque suspirando Tasia le dio un último beso y él se fue. Eran las once y todos ya estaban acostados, tenía que descansar para mañana, esperaba ser capaz de conseguirlo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Capítulo 44 (uno queda fuera)


Era cerca de la hora de comer cuando Tasia despertó. Por un momento, no supo donde se encontraba ni que hacía allí, pero poco a poco la mente se fue despejando y los recuerdos vinieron. Pegó un respingo al notar la caricia de una mano sobre su pelo. Era su abuela, quien sentada en una silla junto a la cama ,la miraba con el ceño fruncido.

-¿por qué nadie me ha despertado?- le preguntó al mirar por la ventana
-necesitabas descansar- siguió acariciándole el pelo sumida en sus pensamientos- no dejo de reprocharme lo que has sufrido
-no debes, nada de esto ha sido tu culpa
-tú no deberías estar aquí- argumentó Elisa- el internado no es seguro
-nosotros fuimos los que quisimos venir, incluso desobedeciendote-respondió mientras se erguía, apoyándose en los brazos para ver mejor a su abuela.
-cierto, y no sabéis donde os habéis metido, si no fuera por lo ocurrido ayer contigo y la sombra, y por el problema en que se metió Lidia en el comedor, recibiriáis un severo castigo, pero creo que ya habéis pagado vuestra estupidez
-lo volvería hacer-le dijo Tasia, aun sabiendo que era mejor guardarse esos pensamientos para ella.
-¿acaso crees que no lo sé? Te conozco demasiado- suspiró apartando la mano del cabello de su nieta- ¿cómo te encuentras?
-bien- se calló teniendo la viva imagen de Sergio herido en la mente- pero yo no soy la que necesita ayuda-Se levantó de un salto con el corazón acelerado. Anoche no había podido explicarse, y ahora se lo reprochaba, esos niños los necesitaban.-Sergio necesita ayuda, y los niños, es por la hechicera, los están torturando, abuela están en peligro, y Elena lo sabe y no hace nada para impedirlo, es peor, ella también hace esas cosas horribles con la hechicera, pobre Sergio lo engañó- se quitó el pijama y comenzó a buscar por la habitación una muda para cambiarse. No paraba quieta y cada vez hablaba más rápido. Y encima las palabras se le trababan debido a los nervios.

-Tasia, respira- le pidió Elisa- no podré hacer nada si no me lo explicas todo

Tasia asintió sentándose de nuevo en la cama, todavía no seguía en ropa interior pero apenas se daba cuenta. Aspiró con profundidad y le explicó lo sucedido ayer.
Una vez que empezó, ya no pudo parar. Aún no era capaz de dirigir lo que había visto sobre Elena y Sergio. Ella, una bruja de la oscuridad. Él, una sombra sin alma. Se había criado con ellos, podían llevarse peor o mejor, hablar más o menos, pero habían crecido con ella. En apenas unos meses todo había cambiado. No era la primera vez que pensaba en eso, y no sería la última, como sospechaba. Necesitaba más tiempo para compaginar una vida con otra, para aceptar que ya nada volvería a ser como antes, sin embargo, sí sabía que no cambiaría lo vivido los últimos meses por nada. Cuando terminó de hablar, su abuela no dijo nada. Ni siquiera la miraba. El único indicio que revelaba que no se había quedado dormía era el continuos movimiento de sus manos, las cuales, se retorcían entre si.

-tres niños del internado han desaparecido en los últimos meses, estamos recibiendo pedidos de auxilio de otras casas de entrenamiento, también han desaparecido niños. Temíamos que fuera por culpa de la hechicera- le explicó, aunque hablaba más para si misma que para su nieta-quédate aquí y descansa, voy a convocar una reunión urgente con el consejo
Tasia fue a replicar pero lo pensó dos veces, su abuela no era de las que cambiaban de parecer, ni de las que se dejaban convencer. Ya se había demostrado cuando intento “protegerlas” en la finca.

-Lidia y David ¿dónde están?
-Lidia hablando con Simona, la bruja de la oscuridad. Ella era quien se iba a encargar de evaluarla y ha decidido anular su prueba
-¿de verdad?-le preguntó para cerciorarse
-sí, ayer Lidia demostró de sobra que podía controlar su poder
Tasia sonrió contenta por su compañera.
-David está entrenando,ya han colgado las pruebas para poder entrar en la Arena y se puso de inmediato con ellas- la miró de arriba abajo desde el marco de la puerta- cuando descanses deberías ir a entrenar con Marcus, me comentó que estabas algo floja en combate , te hará falta una vez que entres en la Arena, y tus compañeros no tardarán en reunirse con él
-¿piensas que entraré en la Arena? Inquirió asombrada. Ni siquiera sabía que su abu tuviera conciencia sobre sus planes para luchar por ser el mejor de los Guardianes. Pero ha estás alturas ,no debería extrañarle que su abuela lo supiera todo.
-participan los mejores, y tú lo eres- la besó en la mejilla y salió.

Tasia no pensaba volver acostarse. No se sentía cansada y lo que menos le apetecía era dormir. Después de darse un ducha con agua ardiendo, que la ayudó a relajar los músculos y las agujetas del día anterior, se fue al comedor. Anoche no había cenado y su estómago rugía sin cesar. Se encontró con las mesas vacías y la habitación desierta.

-perdona- llamó Tasia a una de las chicas que se pagaban las estancia trabajando, acababa de entrar y ya se disponía a salir por la puerta de servicio-¿no hay nada para comer?
La chica la miró con os ojos abiertos. Tasia se extrañó cuando esta comenzó a tartamudear.
-no...no...no se p..puede comer fuera de..del horario- consiguió decir con dificultad
Tasai resopló indignada. De verdad que tenía hambre. Fue a darle las gracias a la chica, pero esta ya había desaparecido. “sí que hay gente rara por aquí” pensó mientas se dirigía al tablón de anuncios del pasillo principal. El cartel que buscaba estaba puesto en el centro, en un folio amarillo con las letras impresas en negro.


ARENA

  • Pruebas para participar:
-Velocidad: Día 13 al amanecer. Lugar: Pista de atletismo. Duración: 3 Km
-Combate: Día 14 a las 9:30. Lugar: Patio de combate. Duración: 5m por combate
-Agilidad: Día 15 a las 10:00. Lugar: Sala de entrenamiento. Duración: ¿?
- Magia: Día 15 a las 17:00. Lugar: Sala grande. Duración: 15m por participante.
-Orientación: Día 16 al amanecer. Lugar: La entrada al bosque. Duración: Todo el día



  • Puntuación:

-Solo puntuarán los participantes que queden entre las primeras diez posiciones de cada prueba.
-Dichas puntuaciones serán:


      1. 15 pts
      2. 12 pts
      3. 10 pts
      4. 8 pts
      5. 6 pts
      6. 5 pts
      7. 4 pts
      8. 3 pts
      9. 2 pst
      10. 1 pts

-Los Guardianes que competirán en la Arena serán aquellos quince que tengan las puntuaciones más altas

  • Reglamento:

-Solo habrá un premio. Los concursantes deberán elegir si participar con su equipo o individualmente.

- Si algún grupo de Guardianes consigue clasificarse por entero en las quince primeras plazas, un integrante del grupo e deberá ser descalificado de la Arena ,ya que el resto de los participantes estarían en desventaja. Dicho Guardián deberá hacer el examen de inteligencia sobre magia. Si el participante de dicho examen, obtiene la mejor calificación también recibirá un premio. Si por el contrario, suspende, todo su equipo perderá.

- Una vez dentro de la Arena; no hay regla alguna

  • Día que dará comienzo la Arena: 18 a las 8:00. Lugar: Coliseo. Duración: ¿?



¡ Buena suerte y que gané el mejor !




Atentamente: El consejo

Tasia tuvo que releer el folio tres veces para entender todo lo que ponía. Lo primero que la preocupó fue que habían adelantado los días. Las pruebas comenzaban mañana. Ella apenas había entrenado. Lo segundo que la preocupó fueron las puntuaciones ¿cómo haría para estar entre los quince primero? Pero eso no fue nada a comparar cuando leyó la parte del examen de magia. Nadie le había dicho nada sobre un examen. Pero como había leído, eso solo ocurría si todos los del equipo entraban en la Arena. Si ella quedaba fuera de la clasificación, Lidia y David entrarían y juntos podrían con cualquiera. Esa idea comenzó a formarse en su cabeza y a coger cada vez más cuerpo. Aunque quisiera entrar, no estaba segura de poder conseguirlo. De esa manera se quitaban un problema de en medio. Lidia y David podrían con ellos, estaba segura. Convencida con lo que acababa de decidir se fue hacía las salas de entrenamiento. Se sorprendió cuando vio la sala completamente llena y a los Guardianes luchando por parejas. Apenas había espacio libre y todos los maestros estaban allí. En una de las colchonetas Lidia y David luchaban entre ellos. Tasia tardó en ir hacia ellos, embelesada por la gracia y la habilidad que tenían peleando. Ella no era ni mucho menos así de espectacular. Marcus la llamó al verla, también tenía que entrenar. Mientras andaba intentando no interrumpir a las demás parejas se percató, no sin bastante consternación, que todos dejaban los que estaban haciendo para mirarla. Cuando llegó junto a ellos estaba totalmente roja.

-¿por qué me miran todos?
-te parece poco el espectáculo que diste anoche- dijo Lidia riendo
-pero es una escuela de magia¿no ocurren cosas como esas?
-en absoluto- contestó Marcus mientras le pasaba una par de dagas- no se diferencia mucho de otros internados
David rió al escucharlo. Salió de la colchoneta dejando espacio a Tasia y le besó en la mejilla cuando ella pasó por su lado.
-¿cómo te encuentras?
-perfectamente- le respondió con una sonrisa tranquilizadora. Se puso en posición y empezó a pelear con Lidia.

Una, dos, tres y hasta cuatro veces ,Tasia se comió la colchoneta.
-muevete Tasia- le gritó Marcos totalmente exasperado tras ver como su alumna llevaba una hora haciendo un pésimo entrenamiento-no te estás esforzando- y mientras lo decía Lidia la volvió a tirar.
-me estás aburriendo Tasia- le dijo Lidia, volvía a tener su mal humor
Tasia la ignoró. No pondría en peligro la misión, ella no era tan buena como para poder pasar la Arena, ellos sí. Haría lo imposible para que ellos ganaran, esta era su mejor manera de ayudar.
-David contra Tasia,posiciones básicas
David asintió de mala gana pero se colocó en su sitio. No le gustaba luchar con ella ni mucho menos, pero era por su bien, si no estaba preparada para las misiones podría ocurrirle algo verdaderamente malo.
Al hacerle la primera llave, aunque no utilizo apenas fuerza, ella calló. La miró sorprendido y se apresuró ayudarla.

-no quería tirarte con tanta fuerza- se disculpó, pero no dejaba de mirar a Tasia. Ella no había puesto resistencia. Y tanto Marcus como Lidia empezaban a darse cuenta de que llevaba todo el entrenamiento igual.
-bien- intervino Marcus- ya que Tasia no le apetece pelear ,entrenara de otra manera
Tasia lo miró recelosa. Eso no era habitual en Marcus.
-quiero que des tres vueltas a todo el internado
-¡¿a todo el internado?!- gritó indignada y sorprendida
-eso he dicho
-creo que es demasiado- intervino David con tacto, el castigo de Marcus había sido excesivo
-las órdenes las doy yo- Tasia asintió de mala gana y se fue, le quedaba una larga mañana- a estás alturas no podemos permitirnos flojear ambos lo sabéis
-sí, pero fue demasiado, el terreno podría abarcar dos kilómetros fácilmente- argumento Lidia- a lo mejor no se ha recuperado del todo, ya sabes, por lo de anoche
Marcus miró a David esperando que hablara. David lo hizo aunque de mala gana.
-estaba bien, cuando la he levantado no tenía ningún indicio de cansancio o herida
El entrenador resopló disgustado .
-iré asegurarme de que está corriendo- y salió dando grandes zancadas. Parecía una guerrero peligroso con el pelo negro y su fuerte complexión.
-¿qué estará tramando esta vez?- preguntó Lidia ausente, pensaba en el comportamiento de Tasia -espero que deje las tonterías a un lado antes de las pruebas ¿seguimos?



***

-un poco más, un poco más- rezongaba Tasia en la tercera vuelta. Había pensado en disminuir el ritmo varias veces ,pero cada vez que paraba a descansar veía a Marcus en la parte alta del edificio observándola. Apenas era un punto negro a lo lejos, pero estaba segura de que era él. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano mientras usaba todas sus fuerzas para poner un pie detrás de otro. Con esfuerzo pasó otra curva, ya solo le faltaba los dos últimos tramos. Ante ella apareció David sonriéndole.

-no le veo la gracia- le recriminó fulminándolo con los ojos
El rió y se puso a correr con ella.
-¿qué a pasado esta mañana?¿por qué no te has tomado en serio el entrenamiento?
Ella esquivó sus ojos intensamente verdes.
-no sé a que te refieres, he hecho todo cuanto he podido-dijo en un jadeo. Dios no podía seguir corriendo
David la agarró de la mano y al instante sintió un subidón de energía. Era como si una corriente de aire fresco le recorriera el cuerpo. Cerró los ojos para sentirlo mejor y al abrirlos él la miraba serio. Ocultando sus pensamientos, como siempre hacía. Le acarició la mejilla y la acercó para besarla. Lo recibió con los brazos abiertos pero no entendía nada. Sus cambios de humor la tenían perdida. David era encantador por naturaleza aunque tenía esa lado socarrón y peligroso que la atraía, otras veces era divertido, y en ocasiones la miraba como si temiera perderla, pero estaban esas otras veces en las que se ocultaba tras un muro y se volvía distante. Llevaba tiempo sin ver esa mirada oscura, pero hay estaba. Y ella no hacía más que preguntarse qué era aquello que ocultaba y que le hacia tanto daño.
David volvió sonreír.
-vamos que ya queda poco para terminar-la alentó, y echó a correr con ella.

A lo lejos Tiffany y Jeray miraban la escena con atención.

-¿crees que son una amenaza para poder derrotarlos en la Arena?-preguntó Tiffany con los brazos cruzados sobre el pecho
-el chico ,sí, no le he visto fallar ni un solo movimiento en el entrenamiento
-yo también me he fijado-admitió la chica-no me fío de la bruja, no sabes por donde puede salir, pero la otra... será fácil de vencer, si consigue entrar
Jeray no apartó la mirada de Tasia.
-no la subestimes, es una Lemental
Tiffany echó hacia atrás uno de sus tirabuzones rubios, tan rubios que casi parecían blancos, y bufó despectiva.
- y yo soy una Gélida, mi poder es tan único como el suyo, podré con ella

Jeray dejó de mirar a la pareja cuando entraron en el internado, iban cogidos de la mano y riendo por algún comentario que había echo él. Centró su mirada en Tiffany.
-eres demasiado pegada de ti misma, creo que ayer te venció en las carreras con vallas
Tiffany ignoró el comentario.
-preocúpate de la morena, no es moco de pavo- Jeray hizo una mueca al escuchar la frase.-¿cómo puedo fiarme de que respetarás el acuerdo?-preguntó ella , el año pasado se habían enfrentado con uñas y dientes por ser el mejor.
-no puedes, deberás confiar en mi, este año ganaremos los dos, nos necesitamos para vencerles
-trabajo en equipo-suspiró Tiffany- que remedio


jueves, 1 de noviembre de 2012

Capítulo 43 ( necesito ayuda)


La sorpresa fue tal ,que las rodilla se le aflojaron y casi se deja caer al suelo. No entendía nada. Su cabeza daba vueltas a una velocidad vertiginosa. ¿era él una sombra?¿que había pasado? Pero a pesar de tener todas esas dudas en su mente lo que más sintió fue alivio, un alivio inmenso porque él no había muerto.

-no tengo tiempo ,Tasia, debes escucharme – era él, era su voz
-¿qué te ha pasado?¿dónde estás?¿cómo has llegado hasta mi sueño?
Sergio sonrió.
-siempre tan curiosa, queriendo saberlo todo-se acercó a ella y la abrazó
-estas vivo, estas vivo-repetía sin cesar, no había sido capaz de admitir el miedo de que le hubiera pasado algo. Era más fácil creer que solo se había escapado por un enfado, una tontería. En ese momento no era capaz de pensar que si Sergio estaba allí, era por culpa de la magia, que había aparecido como una sombra y que, como le explicó una vez su abuela, para ser una sombra tenían que arrebatarle el alma. No, no pensó nada de eso mientras abrazaba a ese viejo amigo.
Al menos hasta que sintió que se mareaba y que el frío aumentaba. Se separó de él.

-¿qué me está pasando?-preguntó ella aturdida
-es culpa mía, la hechicera me mandó para atacarte, no puedo desobedecerla pero si puedo ayudarte
-¿cómo?¿haciendo que ..que..?-no tenía fuerzas para explicarle como se sentía
-lo siento Tasia, pero es la única manera  que tengo de poder ayudarte, debo darme prisa si no acabaré por matarte
-¿a qué as venido?
-es la hechicera, falta poco, sabe que estáis aquí ,os observa
-no-lo interrumpió ella- tú no conoces a la hechicera, no perteneces a este mundo
-ahora, sí
-¿qué te pasó?- hacía frío, tenía tanto frío que le costaba aclarar sus ideas
-no hay tiempo, Tasia
-necesito saber
Sus piernas no la sostuvieron por más tiempo y se dejó caer al suelo de rodillas. Se llevó las manos a la cabeza sintiendo el dolor agudo en la sien.

-Tasia escúchame, esto es importante- le suplicó él-cuanto más tiempo pasa más daño te hago -al ver que ella negaba con la cabeza, se enfadó de sobremanera. Quería ayudarla, se arrepentía de haberla engañado y de que por su culpa hubieran herido a Cintia, pero ella no se lo estaba poniendo nada fácil.-atácame
Ella lo miró como si estuviera loco.
-no pienso atacarte-apenas fue un susurró la réplica que salió de sus labios
-claro que lo harás, ahora mismo yo estoy repleto de energía, te hiero más, y mucho más rápido porque tú no ofreces resistencia
-aunque pensara hacerlo, que no lo voy hacer-se paró para coger aire intentando que los dientes dejaran de castañear-no puedo, no tengo nada de fuerza
-sí que puedes, ¿te vas a rendir?
-no voy hacerte daño
-lo pararé- mintió él-no te preocupes, pero necesito que uses tus fuerzas
Tasia no estaba del todo convencida ,pero si eso podía hacer que el dolor y el frío que sentía disminuyera...
Tasia creó una pequeña bola de fuego, apenas era como su mano de grande y no serviría de mucho ,pero no podía hacer más.

 Cuando lo lanzó, vio para su horror que dio de llenó en el pecho de Sergio. Él trastrabillo hacia atrás pero no cayó. Ahora tenía una herida abierta que no paraba de sangrar en su pecho.

-no la esquivaste- le gritó con vehemencia-¿estás bien?, no quería hacerte daño, de verdad
Él respondió con otra pregunta.
-¿ha disminuido el dolor?
Tasia notó una ligera mejora, el frío seguía ahí pero al menos tenía la fuerza suficiente para levantarse.
-me has mentido
-era por tu bien- ese no era el chico que Tasia conocía. Sergio no era de los que se preocupaban por los demás, no era malo, pero nunca se abría esperado eso de él.
Sergio pareció leer sus pensamientos porque dijo:
-ver lo que hace la hechicera, ha echo que me de cuenta de muchas cosas, no quiero convertirme en alguien así, no quiero ser como sus lacayos, ahora- y la agarró de la mano- te mostraré que me pasó, debes de estar atenta, a veces el mal está más cerca de lo que uno cree
 Entonces mientras rememoraba esa noche, sus recuerdos pasaran hasta ella a través del contacto de sus manos. Le mostró como Elena lo engañó, como le robó su alma, el dolor que sintió en ese momento y lo que era ser una sombra, un esclavo de la hechicera.


Mientras tanto en uno de los pasillos del internado Carmen reía con las gemelas, estaban discutiendo de nuevo por culpa de ese fantasma que se negaba dejar la tierra e ir donde quiera que vayan lo muertos. Zule y Ade acababan de terminar su clase de magia y se encontraron con ellas, habían tardado algo más porque las habían castigado. Otra vez. No era normal él ingenio que tenían esas dos para hacer travesuras y meterse en líos. Se unieron a la conversación mientras terminaban de recorrer el camino hacía sus habitaciones.
El grito de las gemelas al abrir la puerta de su cuarto hizo eco a través de las paredes de ese viejo internado. Sus caras mostraban el miedo que nunca habían experimentado. En la cama estaba Tasia, sobre ella, una nube de humo negro que la envolvía. Pero eso no era lo peor, Tasia estaba blanca como la cal y sus labios casi azules, parecía estar sin vida.

-un Àme damnée -susurró Alicia temblando. Ambas gemelas estaban acobardadas en una esquina. Eso fue lo que más asustó a Carmen, esas niñas jamás mostraban miedo, no después de haber visto fantasmas desde siempre.
-llama a la bruja- le gritó a Zule cuando salió de su estupor, no hacía falta especificar que bruja.- ¡corre!- intentó pensar con rapidez que hacer. Se acercó a Tasia para averiguar si seguía con vida, solo para que cuando ese humo la tocó la lanzara por los aires hasta dar  contra el armario. No permitía que nadie se acercase.

Zuleica corría a través de los pasillos esquivando gente lo más rápido que podía. Abrió la puerta del cuarto de Lidia, ésta estaba sentada con unos cascos puestos, escuchando música.

-Tasia necesita tu ayuda, rápido, es la hechicera
Lidia se levantó de un salto tirando los cascos a un lado  y echando a correr. Por la expresión que había visto en Zule, era algo importante. Tratándose de la hechicera todo era de máxima importancia y siempre peligroso. Siempre.
Los alumnos que habían en los pasillos se apartaban al verlas correr con tanta urgencia. David estaba con sus dos compañeros de habitación, cuando la vio pasar por delante de sus narices sin apenas verlo.

-¿qué ocurre?- le gritó a viva voz. De repente todo estaba en silencio y nadie se atrevía a emitir un ruido.
Lidia que reconoció la voz imperiosa al instante. Lo miró por encima del hombro pero sin detenerse.
-Tasia tiene problemas- solo necesitó eso para que él corriera en su misma dirección hasta alcanzarla.
Lo que se encontraron al llegar a la habitación fue a Carmen levitando todo tipo de objetos para lanzárselos sobre la Àme damnée que se cernía sobre Tasia. Ade también intentaba ayudar con su magia, pero sus ataques no surtían ningún efecto. David no perdió tiempo mirando, pasó sobre los curiosos que se habían reunido en la puerta para llegar junto a Tasia.

-no- le gritó Carmen, pero ya era demasiado tarde, había tocado la sombra y había sido disparado con una fuerza brutal. Eso no le impidió volver a levantarse corriendo. Tasia lo necesitaba.
-alejaos-las palabras vinieron de Lidia.
Carmen y Ade se distanciaron de ella hasta quedar en el vano de la puerta. David no se movió. Él y ella cruzaron una mirada, David sabía bastante bien hasta donde alcanzaba el poder de Lidia y ella sabía que podría necesitar a David.
No se molestó en crear el humo, disparó directamente un rayo negro que impactó contra la sombra. Fue con toda su fuerza pero lo único que consiguió fue que la sombra temblara. Nada más. Miró frustrada a David pero éste no sabía que hacer, su cara estaba surcada por la preocupación. Lidia se percató de que algunos seguían mirándola con miedo, por Dios, había una sombra intentando matar a Tasia y la temían a ella. Escuchó murmullos de gente pidiendo que llamaran al consejo y a los profesores, eso la alivió, no sabía que hacer.

-¿David qué hago?-le preguntó intentando ocultar la desesperación. Estaban viendo como Tasia se consumía poco a poco sin poder hacer nada.- si concentro toda mi energía en atacar a la sombra podría dañar a Tasia
-no correremos ese riesgo-dijo él, sin apartar la vista de la cama- creo...creo que tengo una idea, te acuerdas cuando rompiste el conjuro que le hicieron a la amiga de Tasia, Cintia
Lidia asintió, recordando aquel día.
-podrías hacer lo mismo con la sombra
-no te entiendo- dijo ella, sin saber por donde iban los pensamientos de David
-mediante tu magia intenta separar la sombra de Tasia, rompe el vínculo, al igual que hiciste con el conjuro de Cintia.
-puedo intentarlo, pero no creo que tenga tanta fuerza como para separar a una sombra- Lidia se acercó más a la cama extendiendo los brazos sobre el humo negro, sin llegar  tocarlo, pero lo más cerca que pudo. Creo una capa de magia negra sobre la sombra, una toma de primer contacto, tenía que ver con que se enfrentaba. Un vistazo al interior de esa oscura magia proveniente de la hechicera anuló sus esperanzas. Miró a David negando con la cabeza.

-supera mi poder con creces, ni siquiera puedo eliminar la primera capa de protección para infiltrarme dentro
David perdió la compostura por un momento, dejándola ver el miedo que sentía por Tasia. No podía pensar en perderla. Por ella lo había arriesgado todo una vez, por salvarla y ahora volvería hacerlo. Pero él no podía ayudar en nada.

-yo puedo ayudar- dijo Adelaida dando un paso adelante
-y yo- corroboró Zule
Las dos niñas se colocaron al lado de Lidia, extendiendo también sus manos.

-esperar-añadió otra chica que Lidia no conocía de nada- yo también soy una bruja de la oscuridad, puedo ayudar
Hizo lo mismo que las otras dos.
Lo volvieron a intentar, esta vez todas juntas. Lucharon contra la magia que no las dejaba entrar, las cuatro concentradas usando todo el poder que tenían a su alcance.
En la puerta se originó un estruendo, profesores y gente del consejo acaban de llegar y pasaban como podían entre todos los jóvenes que abarrotaban la puerta.

-mi nieta-gritó Elisa, atemorizada
Alaya le rodeó los hombros. Todos estaban asombrados ante lo que estaba ocurriendo delante de sus narices.
-apartar-dijo una mujer desde la puerta-he dicho que os apartéis- todos los jóvenes obedecieron , dando paso a la única bruja de la oscuridad de ese internado.
Lidia la vio colocarse enfrente y la reconoció. Era la mujer rubia del consejo, la que había estado en la reunión de ayer y que también se había opuesto contra Miguel. Detrás suya, un niño más o menos de su edad, se colocaba junto a la bruja rubia y extendía sus manos.

-vamos allá- dijo la bruja del consejo-no intentéis romper el escudo de protección,sería desperdiciar mucha energía, aremos una fuga, a partir de ahí tendremos que encontrar el punto débil, las más jóvenes no sabéis como se rompe un conjuro, mucho menos esto, pero tu Lidia y Andrés, sí, mientras vosotros elimináis el vinculo yo atacaré a la sombra, ¿entendido?
Todos asintieron y la magia comenzó a fluir. En la habitación todos estaban expectante, profesores, participantes del consejo, alumnos, todos sin atreverse a pestañear por miedo a perderse lo que ocurriría. Una capa de humo negro empezó a envolver también a las brujas y brujo de la oscuridad. Una corriente de aire sin saber de donde había salido despeino los cabellos de todos, esa corriente fue convirtiéndose en pequeño tornado que voló por los aires las cosas de la habitación, ropa, libros. Todo tipo de utensilios. Las mesitas temblaron y las puertas de los armarios se abrían y cerraban con enorme estruendo. Todos los que había dentro del cuarto fueron retrocediendo hasta salir, viendo desde fuera lo que ocurría. Tan solo se quedaron David, que se negaba alejarse más de Tasia, y su abuela que seguía apoyada en Alaya. La nube negra siguió creciendo hasta que todo se quedo a oscuras. Nadie veía nada, solo podían escuchar el ruido de las cosas romperse. Nada más.


-lo siento- dijo Tasia con lágrimas en los ojos- no quería que te pasara esto, no es justo
-no fue tu culpa, el pasado no se puede cambiar ahora hay que mirar hacia delante
Ella cerró los ojos un momento. Asimilando lo que había visto, intentando entender lo que le decía y olvidando esa imagen de como le arrebataban el alma a Sergio. De repente Sergio se encorvó hacía dentro haciendo una mueca de dolor.

-¿qué pasa?- preguntó ella alarmada
-tus amigos-esbozó una sonrisa triste mientras volvía a erguirse-están rompiendo mis defensas, quieren salvarte
Tasia ya no sentía frío, ni dolor.
-te están haciendo daño ¿verdad? Por eso ya no me hieres
-sí, pero es mejor así, ahora escúchame Tasia, vine para pedirte que ataquéis a la hechicera, ahora, antes de que sea demasiado tarde
-¿por qué?
-usa a niños mágicos como experimentos, no los convierte en sombras, los utiliza como conejillos de indias, mezcla magias, invoca a los muertes, lo que está haciendo es horrible, tenéis que salvarlos
-a ti también
Él comenzó a toser una y otra vez, luego la herida que antes le había echo empezó a sangrar sin parar.
-yo ya no tengo salvación- dijo entre jadeos- ellos sí, salvarlos Tasia
Sergio temblaba como lo había echo ella antes. Se acercó a él rodeándolo con los brazos.
-vete- le pidió ella viendo como sufría
-tienes gente que te quiere, están luchando con verdadera fuerza contra mi, pero no me iré hasta que me lo prometas, tenéis que ir- la sangre ya había creado un enorme charco en el suelo y él estaba completamente pálido
- sí, sí, te lo prometo, pero sálvate- le suplicó- por favor
-no hace falta, ya me han echado- dijo, sintiendo como el ataque de esa bruja lo obligaba a separarse de Tasia-estaré bien, no te preocupes

Tasia fue empujada hacia atrás, viendo como Sergio desparecía. El grito de él cuando  Simona lo atacó con todas sus fuerzas, resonó en sus oídos.
Abrió los ojos y se encontró con cinco pares de ojos que la miraban expectantes y con caras fatigadas. Uno de ellos era Lidia, que sonrió al verla viva. Luego los sollozos de su abuela hicieron que se incorporar asustada, pero no hubo porqué, también sonreía mirándola. Fue David quien primero se movió, acercándose a la cama y abrazándola con todas sus fuerzas. Tasia se sintió segura entre esos brazos y se dejó  reconfortar por él. Era todo lo que necesitaba en ese momento. David le acariciaba la espalda una y otra vez, con más energía de la necesaria. Pero tenía que cerciorarse de que estaba bien, que estaba ahí con él.

-creí que te perdía- le murmuró él al oído. Su voz sonó ronca, irregular, con miedo. Luego se separó cogiéndole el rostro con sus manos, y la besó. Con todas sus ganas, un beso fiero, desesperado. Que hiciera correr el calor por su cuerpo, que le demostrara que no iba a perder a Tasia. A pesar de la rudeza del beso, ella correspondió con la misma energía. Estaba con David, a salvo.
La falsa tos de Alaya, no sirvió de nada. El carraspeó de Miguel, tampoco. Fue la risa de Lidia al ver las caras de algunos profesores y alumnos lo que les devolvió al presente. Se separaron con torpeza, pero David no se alejó de su lado. Tasia miró por encima del hombro de David y se encontró con casi todo el internado mirando. Volvió a esconderse tras de él, roja como nunca antes.

-me alegra de verte sana y salva- exclamó Lidia dándole un abrazo, Tasia no podía creerse esa prueba de afecto de parte de Lidia pero estaba contenta. La bruja se separó algo avergonzada de haber  dejado llevar por el impulso y volvió a mostrar una expresión tosca- podrías dejar de meterte en problemas durante un par de días, das mucho trabajo- Tasia no creyó ni por un momento esa actitud, le sonrió sabiendo que era mentira y Lidia se tumbó en una de las camas de al lado. Estaba cansada y no le importaba que todavía hubiera gente mirándola  con la boca abierta por lo ocurrido.
Elisa fue la siguiente en acercarse a la cama y abrazar a su nieta. No podía expresar con palabras el miedo que había sentido.

-¿qué  ha pasado?-le preguntó a Tasia
Para su sorpresa, su nieta comenzó a llorar con el recuerdo de Sergio. Intentó explicarle lo que había visto ,pero las lágrimas no la dejaban hablar, o eso quería creer. Ahora que estaba a salvo, lo vivido hacía escasos segundos la apabullaba. Primero Cintia, después Sergio. ¿quién más iba a sufrir por su culpa?

-cariño, tranquila- le susurró, intentando tranquilizarla, pero no lo conseguía
David volvió acercarse y ella se aferró a él como si fuera su salvavidas.
- ha sido demasiado, ahora descansa, mañana hablaremos sobre el asunto- dijo Elisa dándole un beso en la frente. Cruzó una mirada con David y se alegró de que estuviera junto a ella. Su nieta tenía alguien en quien apoyarse y olvidar lo sucedido. No quería dejarla, no después de ese terrible susto, pero sabía que ahí no tenía nada que hacer.
Empezó a echarlos a todos de la habitación. Simona arrastró a sus aprendices de magia negra hacía afuera, habían echo un excelente trabajo. Mejor de lo que se esperaba.

-exijo una explicación- ordenó Miguel cuando ella pasó por su lado- debemos saber lo que ha ocurrido y el peligro que corremos.
Simona ni lo miró. Levantó una mano haciéndolo callar y siguió andando. No era la jefa del consejo, ese era Miguel, por lo que no podía desobedecer una orden y menos aún hacerlo callar. Pero en ese momento no era una profesora, era una bruja de la oscuridad cansada y con muy mal humor. Miguel sabía que no debía abusar de su suerte; si en ese momento la presionaba  acabaría convertido en sapo, o en cucaracha.
Alaya y Elisa se encargaron de desalojar a todos los demás. Por esa noche Tasia, David y Lidia dormirían en la misma habitación si nadie más. Se lo merecían.
Tasia no dejó de llorar por largo rato. Y David no se separó de ella. No le preguntó ni una vez por qué lloraba, sabía que no le respondería, cuando ella estuviera preparada se lo diría. Cuando sus lágrimas se secaron y los hipidos pararon, el cansancio la venció y se durmió abrazada a David. Él no dejó que tuviera pesadillas, veló su sueño sin  atreverse a cerrar los ojos. Tenía miedo de que si se dormía, despertara sin ella a su lado. Una y otra vez rememoraba la imagen de Tasia  en la cama, pálida, fría, viendo como su vida se escapaba y sin poder hacer nada y le eres imposible descansar.
 En un momento de la noche, en el que Tasia ya llevaba rato dormida y él había echo su octavo intento de dormir sin resultado ,Lidia le habló:

-yo tampoco puedo dormir- susurró ella, en el silencio de la noche
-deberías, lo que hoy has echo debe haberte debilitado
-sí, al menos mi cuerpo, pero mi mente no quiere descansar- oyó como se movía entre la sabanas y ahuecaba la almohada  – la quieres- afirmó Lidia tras un largo silencio
-sí- se calló, acariciando el pelo de Tasia distraídamente. Miró como dormía tranquila, aferrada a él, y sonrió-sí, la quiero- volvió a repetir- pero tú también
Lidia soltó una risita muy impropia de ella.
-digamos que le he pillado cariño
- estamos juntos en esto, traeremos a tu hermana de vuelta- dijo David. Sabía que Lidia estaba pensando en el ataque de la hechicera y en lo que su hermana debía de estar sufriendo-somos un equipo
-sí-afirmó- lo somos- y no le costó tanto admitirlo como había creía.